Respiración y estrés

Respirar lenta y profundamente es importante porque al hacerlo le estamos enviando un mensaje al cerebro de que estamos en un estado de calma y que no hay peligro, que estamos a salvo.

Al contrario, si respiramos de forma rápida y superficial, por la boca, le estamos diciendo a nuestro sistema nervioso que estamos en peligro y que debemos prepararnos para luchar o huir de una situación que supone un riesgo para nosotros.

Como consecuencia, se liberarán hormonas en nuestro cuerpo, como la adrenalina, que nos preparan para tal situación.

El problema es que, en realidad, el peligro no existe, pero este estado de respiración y activación puede prolongarse durante mucho tiempo y provocar un estado de inflamación crónica en nuestro cuerpo.

La tendencia de muchos es inspirar más de lo que se espira, respirar de forma superficial sin una buena activación del diafragma. Pero exhalar bien, sobre todo haciendo exhalaciones largas y completas, es una de las formas más simples y efectivas de activar el sistema nervioso parasimpático, el encargado de la calma y la recuperación.

  • Cuando alargas la exhalación, tu frecuencia cardíaca baja y tu cuerpo interpreta que no hay peligro.
  • Esto reduce la actividad del sistema nervioso simpático (estrés, lucha o huida) y activa la respuesta de relajación.
  • A nivel mental, acompasar la exhalación genera un efecto similar a una pausa consciente, lo que ayuda a calmar pensamientos acelerados.

Sin embargo, si aplicamos la retención de aire de forma consciente y deliberada, como en el Yantra Yoga, esto también puede traernos muchos beneficios. Cuando retenemos el aire, aumentamos los niveles de CO2 y podemos aumentar
nuestra resistencia al CO2.

Muchos piensan que el dióxido de carbono (CO2) es solo un gas residual. En realidad, es esencial para el correcto funcionamiento de nuestro cuerpo.
Se necesita un cierto nivel de CO2 para liberar el oxígeno de las células sanguíneas a los tejidos: este es el famoso efecto Bohr.
Si tenemos un bajo nivel de CO2 (como ocurre cuando respiramos demasiado rápido), el oxígeno queda bloqueado en los glóbulos rojos y no llega a los músculos, al cerebro ni al corazón.
Cuando retienes la respiración, los niveles de CO2 aumentan.
Esto entrena a tu cuerpo y a tu cerebro para tolerar mejor esa sensación de «ganas de respirar», que a menudo es solo una señal del aumento de CO2, no una verdadera emergencia.
Con el tiempo, esto te hace más resistente al estrés, más tranquilo y más eficiente a nivel respiratorio.

Profesora de Yantra Yoga y Respira Method, facilitadora Mindfulness e instructora avanzada de Oxygen Advantage ®

Tal vez te interese....